Sin límites para aprender

Por Rebeca Morales Serrat

 

"Si pretendes enseñar con eficacia e impactar y cambiar la vida de tus alumnos, debes estar capacitado, constantemente aprender, creer lo que enseñarás y tratar de ser excelente, como el río que corre cristalino para producir vida, pues el agua estancada solo ministra muerte; es decir no se puede dar lo que no se tiene".

Para iniciar con mi narración es necesario situarme antes de ingresar a la Universidad.

Soy una mujer, a quien le gustan las artes. Me gusta enseñar y ayudar a los necesitados hasta donde sea posible. Le doy gracias a Dios porque puedo ver lo que me rodea, caminar, escuchar los sonidos de la vida; porque puedo pensar, moverme y saborear la comida.Tengo deseos y sueños. Disfruto mucho es el sentido de la imaginación pues con él puedo ir más allá de donde puedo alcanzar físicamente.

Quisiera ser más inteligente para saber con certeza qué debo hacer en cada situación que se me presenta y tener la sabiduría para saber cómo.

Soy madre de cuatro maravillosos hijos de los cuales estoy  muy orgullosa, ver sus logros me hace feliz. Haberlos acompañado en su trayectoria formativa me dejó  muchas satisfacciones, también pensé que ya los había disfrutado y que debían hacer su vida y ser felices. Fue así que decidí que debía estudiar algo.

Siempre ha sido mi deseo ayudar a los grupos vulnerables o simplemente a aquellos que están a mi alcance, pero consideraba que era necesario tener preparación y herramientas para lograrlo. Además mi hija Orly me dijo “Mamá por qué no estudias algo que valga la pena, pienso que puedes hacerlo”.

 

 

 

Lo que me dijo me sacudió, pues en mi interior me sentía frustrada y rechazada por no haber acabado una licenciatura. Saber que había alguien que no creía que hacerlo fuera una locura, me animó a pensar que era posible. Así que busqué en internet la convocatoria de la Universidad Pedagógica Nacional y vi que no mencionaba límite de edad.

Por otro lado pensé en que era una locura y que sería muy penoso a mi edad presentarme en el aula de clases en medio de adolescentes que podrían ser mis nietos y que quizá se burlarían de mí, ¿qué pensarían? y ¿cómo me verían los profesores?, ¿me aceptarían? y lo más importante a considerar era si podría hacerlo,  si tendría la capacidad de estudiar una licenciatura.

¿Aún recordaría algunos de los conocimientos aprendidos en la primaria, secundaria y preparatoria? Pero lo que era más fuerte en mis pensamientos y me motivaba a no detenerme era la posibilidad de prepararme para ser útil a la sociedad y poder luchar hasta el final con las herramientas que me diera la Universidad.

Al fin presenté el examen de admisión, lo aprobé y me inscribí. El día de la inscripción cuando me encontraba en la fila pensé que si me preguntaban les diría que había ido a inscribir a mi nieta. Estaba nerviosa y apenada, entonces una persona que estaba dando instrucciones sobre cómo acomodar los documentos a presentar, me dijo “no se ponga nerviosa, tranquila. A ver permítame sus papeles” y acomodó mis documentos en el orden que pedían, lo cual agradezco y no olvidaré.

 

 

Durante el primer semestre sufrí porque se me dificultaba la lectura, comprensión y redacción rápida de los textos. No contaba con la habilidad y capacidad de mis jóvenes compañeros, pero me sentía feliz porque la mayoría de mis compañeros eran muy amables y respetuosos conmigo. En cuanto a los profesores también fueron muy lindos, no me hacían sentir menos ni más, recuerdo que sus enseñanzas me impactaban mucho y que me costaba mucho trabajo ir a su ritmo pero era muy gratificante aprender algo nuevo cada día. 

Hubo ocasiones en que me amanecía terminado mis tareas, no podía organizarme pues estaba desacostumbrada al estudio. Recuerdo  la asignatura de Psicología social del primer semestre con la maestra Rosa María Soriano ahí me enfrenté a retos debido a que debíamos leer y estudiar un texto para la clase siguiente y participar en las actividades didácticas que elaborábamos; lo cual requería el uso de la memoria, comprensión y tener reflejos rápidos para poder contestar las preguntas con la finalidad de demostrar lo aprendido mediante actividades lúdicas.

Todas estas actividades eran divertidas y emocionantes, tenían la virtud de desarrollar nuestra atención, percepción, rapidez de pensamiento. Cuando nos tocaba ser el equipo líder, por así decirlo, yo no podía leer el texto completo ya que debíamos preparar el material requerido para las actividades. Pensaba que iba a reprobar la materia, me esforzaba mucho y terminaba pensando “estas son palabras mayores, ya no estoy para estos trotes”, pero obtuve ocho de calificación al término del curso.

 

 

Me animaba pensando que había logrado pasar todas mis materias, darme cuenta de mis debilidades y fortalezas, y poder saber que necesitaba hacer algo  para mejorar. No olvidaré esta experiencia pues fue muy significativa para mí, consideré que con todas las asignaturas había aprendido muchas cosas muy útiles, las cuales compartía con mi familia y mi comunidad; ya que empecé a dar pláticas sobre el apego, la salud emocional, las adicciones, los derechos de los niños y de los ancianos.

En síntesis, la Universidad Pedagógica  Nacional contribuyó a darme cuenta que la edad no es una limitante para seguir aprendiendo y me dio herramientas, tanto tecnológicas como pedagógicas, para poder adquirir nuevas destrezas y hacer frente a los retos laborales; por lo que agradezco a Dios haber tenido la oportunidad de estudiar en la Universidad Pedagógica Nacional.

Licenciatura en Psicología Educativa.

Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Ajusco.

 

Créditos del Blog

 

Consejo editorial: A. Fabiola Hidalgo Martínez, Edson Cano Navarro, Mayela Crisóstomo Alcántara y Rhina Saldaña López
Coordinación de proyectos: Marta M. Vera Olivera
Redacción: Venecia Quiroz Téllez, Enrique Rojas y Eduardo Rodríguez
Colaboradores: Alejandra Cortés Zorrilla, Jessica Romero González, Alfredo Basilio Ojeda, Arianna Guzmán Martínez, Alberto Sánchez Cortés, y Guillermo Ramírez
Colaboraciones especiales en ilustraciones de portada: Yanelli Torres Uraga, Israel López Medina, Miguel Castellanos e Isaac Espino 
Corrección: Priscila Saucedo García
*Los temas desarrollados en este blog son propuestos por el Consejo Editorial y nutridos por los especialistas de la Dirección de Difusión y Extensión Universitaria en las áreas de: salud, activación física, comunicación, cultura y educación.