• Inicio
  • Blog
  • Johann Heinrich Pestalozzi, pedagogo de la sabiduría.

Johann Heinrich Pestalozzi, pedagogo de la sabiduría.


Reconocido innovador de los métodos educativos de su tiempo, Johann Heinrich Pestalozzi nació el 12 de enero de 1746 en Zurich, Suiza. Sus biógrafos apuntan que el sufrir la pérdida del padre a edad temprana provocó que su niñez en las aulas fuera desafortunada, al no ser del todo apreciado por maestros y condiscípulos. Lo que explicaría el interés que como adulto demostró por cambiar los métodos educativos en la Europa del siglo XVIII.

 

Consciente en carne propia de lo anticuado de las prácticas pedagógicas en Suiza y otros países europeos, Pestalozzi se propuso abolir los castigos corporales impartidos cuando el niño no conseguía memorizar el abecedario, ni el catecismo. Disciplinado por inspiración, implementa un tipo de instrucción humanizada que se vale de explicaciones sencillas de objetos y materiales como preludio hacia las complejidades de los conceptos. Su afán apunta a enriquecer memoria y percepciones, a modo de favorecer en el niño cuanto le es útil en la práctica diaria –como ejemplo de ello valida la habilidad del dibujo, en tanto herramienta de enseñanza que por basarse en la medición de los objetos en los que se enfoca la vista, facilita la adquisición de habilidades que ejercitan la escritura. Afán por enriquecer memoria y percepciones que, por cierto, también explica el que la educación física acompañada por música y cantos le resultara fundamental.

Su afán por trascender el método analítico a partir de la psicología es tal, que lo mueve a retomar los procedimientos formativos que se dan en la naturaleza. Los maestros, por ende, debían enseñar prioritariamente aquello que al educando le fuera posible observar y que deviniera en acuerdo a su interés específico. Necesario es, por ende, otorgarle libertad suficiente para que jugando explore y ejercitando experimente. Cuatro son los principios intuitivos a los que atiende:

1. La importancia de la afectividad en el desarrollo del niño –por cuanto implica para su desarrollo social, primeramente en familia y posteriormente en la escuela.

2. La educación sin discriminación por razón de género.

3. La organización de experiencias y actividades mediante el juego –que tanto propician la espontaneidad del niño y que en buena medida contribuyen a ejercitar las actividades manuales.

4. Priorizar el desarrollo del lenguaje correcto mediante el recurso de la conversación sencilla, dejando para después el aprendizaje de la lectura.

 

 

Principios basados en la observación de lo natural que al ser plasmados en su obra de 1797 Mi investigación sobre el curso de la naturaleza en el desarrollo del género humano y Cómo Gertrudis enseña a sus hijos, publicada en 1801, le valieron la admiración de filósofos del calibre de Fichte, así como de pedagogos de la trascendencia de Johann Friedrich Herbart, entre muchos otros. Lo cierto es que, si bien el método de Pestalozzi es psicologicista por atender a la intuición, especifica tres postulados metodológicos formales que buscan el rehacimiento de una humanidad autónoma fundamentada en la educación para el trabajo:

1. Propiciar vivencias intuitivas que sean comprensibles.

2. Alcanzar agudezas generales mediante asociaciones y conceptos.

3. Conjunción consciente de los entendimientos alcanzados.

 

 

Entre las derivaciones de estos principios generales está la implementación de ejes temáticos referenciados hacia lo práctico para que los educandos puedan obtener ingresos suficientes que les permitan salir de la pobreza y tener una vida más digna. Cierto es, como algunos de sus biógrafos han apuntado, que una de sus motivaciones radicaba en la llamada “ecuación moral y religiosa”, mas ello no implica que descuidara la educación formal, toda vez que perfeccionó los métodos de enseñanza de lectura, lenguaje y cálculo. Más aún, su compromiso con la educación era tan amplio que además de devenir en sociólogo filántropo interesado en procurar el bien del pueblo, se interesó en analizar los fallos de la organización y la vida social, denunciando los abusos que existen en ella y proponiendo los medios adecuados para corregir fallos en todos los órdenes: laboral, sanitario, cultural, educacional y jurídico.

Debido a su vocación de humanista, Pestalozzi consideraba que la educación debía ser omniabarcante, por lo que estudiar las características de la actualmente llamada “sociedad del conocimiento”, que funciona a partir del fenómeno de exclusión, debía formar parte de la preparación del maestro, cuando lo que se pretende es romper paradigmas discriminatorios que impiden el desarrollo natural de la inteligencia del niño. De hecho, tal fue su determinación por favorecer la educación igualitaria, que propuso la creación de instituciones que atendieran a quienes carecieran de suficientes recursos económicos.

 

 

Más allá de todo ello, Pestalozzi consideraba que el problema fundamental de la educación consiste en responder a la interrogante de qué tipo de hombre y de sociedad se pretende formar, cuando concebimos al individuo como una unidad de inteligencia, sentimiento y moralidad, elementos constitutivos de una educación integral y natural que deriva en sabiduría. Elocuente es la cita siguiente, extraída de su escrito Las veladas de un ermitaño:

La fuerza de la Naturaleza –aunque conduce irresistiblemente a la verdad– no es inflexible en su dirección [… ] por ninguna parte se ve la menor sombra de un orden importuno.

El afán opuesto, agotador […] la dirección de toda la fuerza del hombre adulto por la opinión del maestro de escuela terco y parcial, y las múltiples afectaciones del tráfico de palabras y del procedimiento de enseñanza a la moda, que se ponen como fundamento de la educación humana… constituye un alejamiento penoso del camino de la Naturaleza […] El hombre pierde el equilibrio de sus energías, la fuerza de la sabiduría, cuando su espíritu se dirige unilateral y violentamente a un objeto […].

Tampoco es el camino de la Naturaleza el caos disperso de la erudición. Vacilante es la marcha de los hombres; encuentran, en efecto, mucha palabrería en el caos de su erudición, y, sin embargo, sacrifican por ella el sentido reposado de la pura sabiduría humana[…].

Educación de los hombres en la verdad, eres la formación de su ser y de su naturaleza para la sabiduría apaciguadora.

En suma: Educar con verdad y naturalidad para la sabiduría… para la paz.

Pestalozzi considera al dibujo como herramienta de enseñanza para la adquisición de la escritura. Por eso, la Universidad Pedagógica Nacional, a través de la Dirección de Difusión y Extensión Universitaria, específicamente el departamento de Difusión Cultural te invita a leer la entrada de Blog, que forma parte de la serie #SoyUPN, escrita por la ex alumna Gerogina Centeno Enseñar mi vocación, dibujar mi pasión, quien también presentó la exposición pictórica “El arte en la educación” con más de 30 piezas evidencia que a través del dibujo se logra despertar el interés  de los alumnos, fomentar la escritura y enriquecer el proceso de enseñanza-aprendizaje.

 

Créditos del Blog

 

Consejo editorial: A. Fabiola Hidalgo Martínez, Mayela Crisóstomo Alcántara, Rhina Saldaña López y Edson Cano Navarro.
Responsable: Marta M. Vera Olivera.
Redacción: Venecia Quiroz Téllez, Enrique Rojas y Eduardo Rodríguez.
Colaboradores: Alejandra Cortés Zorrilla, Jessica Romero González, Alfredo Basilio Ojeda, Arianna Guzmán Martínez y Alberto Cortés González.
Corrección: Priscila Saucedo García
*Los temas desarrollados en este blog son propuestos por el Consejo Editorial y nutridos por los especialistas de la Dirección de Difusión y Extensión Universitaria en las áreas de: salud, activación física, comunicación, cultura y educación.