¿Cómo revivir la tradición?


Mi nombre es Gilberta Mendoza Salazar, hablante de la lengua materna náhuatl, originaria del Barrio Las Cruces, Tempesquixtla, Huatlatlahuca, Puebla y por este medio quiero darles a conocer porque que me inscribí al taller de Danza folclórica de la Universidad Pedagógica Nacional.

Como antecedente quiero decirles que desde pequeña me ha apasionado mucho bailar. Veía a grupos de danza que asistían a participar en mi municipio cuando eran las fiestas patronales. En la primaria me gustaba mucho estar integrada en bailables, aunque nuestra situación económica era muy difícil, mi madre me apoyaba buscando la forma de elaborar ella misma mis vestuarios. Mi experiencia en este taller ha sido satisfactoria, sobre todo el poder aprender con una estrategia muy interesante, un solo paso en cada clase. Me alegra poder bailar cada canción, poder estar en esta Universidad y representarla como grupo de danza en los eventos culturales a los que asistimos. Es un sueño hecho realidad, un orgullo para mí. Poder conocer a través de la danza la cultura y tradición de cada estado del terriotorio mexicano es significativo en mi vida. 

En lo personal me ha costado mucho aprender los pasos, esto me decepciona a veces, pero me sobrepongo porque sé que poco a poco se me va a ir facilitando más. Desde que empecé a asistir al taller ha mejorado mi salud, he bajado de peso, me siento mejor, más ligera, me ayuda a controlar el estrés de la vida como madre de familia y también cuando estoy preocupada por mis estudios. 

 

 

Mi objetivo al estar en el taller es aprender el zapateado regional, tener oportunidad de participar con el grupo en presentaciones, ser un ejemplo para mis hijos, también para los jóvenes y mujeres que son madres solteras como yo y que hayan sido víctimas de violencia intrafamiliar.

Creo haber podido dar testimonio de los diferentes beneficios que las actividades culturales de los talleres de danza pueden proporcionar, lo que nos permite cumplir otras metas que nos propongamos. Participar en una actividad tan formativa como el taller de danza nos permite estar abiertos, no cerrarnos las puertas a nuevas experiencias, conocer otros lugares, sentir la emoción de estar en un escenario, que la gente se admire de lo que somos capaces de hacer, que en lugar de discriminarnos y compadecernos como indígenas, al contrario que nos aplaudan y que los que nos conocen vean que estamos, mis hijos y yo, lo que para mí es algo muy positivo en mi vida.

 

 

Pertenecer al taller Danza folclórica me ha ayudado a mejorar mi capacidad de trabajo en grupo, en equipo; a conocer a mis compañeras, a través de sus objetivos y sueños he aprendido más a conocerme a mi misma, a crecer en mi vida, moralmente y emocionalmente pues me han brindado su apoyo cuando me ven triste, se han acercado a mí para ofrecerme palabras de aliento eso me ha hecho reflexionar y mejorar día con día mis acciones y mis pensamientos. Cada presentación me permite darme cuenta de mis errores y lo que puedo mejorar, es un reto porque sé que mucha gente asistirá para disfrutar del espectáculo, siempre esperan ver algo diferente, algo nuevo y esa es nuestra responsabilidad.

Aprender a bailar prehispánico me hace sentir feliz porque revivo la tradición y cultura de mis ancestros nahuas. Yo soy de las pocas personas que realmente puedo ufanarme de pertenecer en línea directa a esas tradiciones que provienen de tiempos pasados a aquellos rituales en los que se utilizaban las danzas para pedimento de agua, cosecha, para que no desaparecieran los ojos de agua, como tributo a los Dioses. Pero también puedo estar orgullosa de conocer esos rituales de forma directa en las prácticas cotidianas y actuales de mi pueblo, no sólo como una tradición perdida o muerta sino que la realizamos cada año como parte de nuestros sistemas de costumbres.

Agradezco mucho a mi profesor Juan Corona Atenco, por brindarme la oportunidad de pertenecer a este grupo, por su paciencia, porque  es muy comprometido con su trabajo llegando puntual a sus clases, haciéndonos trabajar en grupo, como una familia tal como lo hacemos los que somos de algún pueblo indígena, como los tojolabales, los nahuas y otros; sin exclusión ni discriminación. El profesor es muy atento a los problemas de cada uno de los integrantes del grupo, preocupado por sus inasistencias, muy alegre y muy carismático tal como lo dice su apellido ATENCO “firme y claro a la orilla de lago”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ImprimirCorreo electrónico

Créditos del Blog

 

Consejo editorial: A. Fabiola Hidalgo Martínez, Edson Cano Navarro, Mayela Crisóstomo Alcántara y Rhina Saldaña López
Coordinación de proyectos: Marta M. Vera Olivera
Redacción: Venecia Quiroz Téllez, Enrique Rojas y Eduardo Rodríguez
Colaboradores: Alejandra Cortés Zorrilla, Jessica Romero González, Alfredo Basilio Ojeda, Arianna Guzmán Martínez, Alberto Sánchez Cortés, y Guillermo Ramírez
Colaboraciones especiales en ilustraciones de portada: Yanelli Torres Uraga, Israel López Medina, Miguel Castellanos e Isaac Espino 
Corrección: Priscila Saucedo García
*Los temas desarrollados en este blog son propuestos por el Consejo Editorial y nutridos por los especialistas de la Dirección de Difusión y Extensión Universitaria en las áreas de: salud, activación física, comunicación, cultura y educación.