¿Cómo evolucionó el danzón?

El danzón es un ritmo y baile de origen cubano, fue creado en 1879 por el compositor matancero Miguel Failde y Pérez. Su nombre no es más que el aumentativo de danza, baile colectivo de figuras del género cubano llamado Habanera o Danza criolla.     

 

Se interpreta con mayoría de instrumentos de viento, violines, timbales y percusión cubana. Entre los subgéneros que posee, se encuentran el Danzonete, el Mambo y el Cha-cha-chá. A México llegó una década después de su invención por Yucatán pero su arraigo sucedió en el estado de Veracruz.   

El primer danzón conocido se llamó “Las Alturas de Simpson”, que se dio a conocer de manera oficial la noche del 1 enero de 1879 en los salones del club de Matanzas, donde fue interpretado por una "orquesta típica" de viento dirigida por Miguel Faílde, constituida por cornetín; trombón de pistones; un figle; dos clarinetes en Do; dos violines; un contrabajo; dos timbales y un güiro criollo. 

 

Fuera de alguna innovación de tipo instrumental, la orquestación del danzón no sufriría alteraciones durante sus tres primeras décadas, hasta que la orquesta típica del danzón quedó constituida por contrabajo de tres cuerdas; flauta antigua de cinco llaves; violines primero y segundo; dos timbales; güiro; trombón; claves; piano, clarinete y flauta. 

Ya desde finales del siglo XIX, las orquestas típicas en Cuba tocaban danzones con un sonido y una estructura musical ideal para bailar en pareja. Su ritmo lento dio origen a un baile romántico de gran cercanía, por lo que, al igual que otros bailes de pareja en la historia, se lo consideró escandaloso, indecente e inmoral, tomando en cuenta que hombre y mujer bailaban en una posición abrazada, se tocaban el cuerpo y movían las caderas de manera sinuosa. 

 El danzón se compone en ritmo de dos por cuatro y su base rítmica se apoya en la utilización del piano. Estructuralmente consta de tres partes, llamadas: Paseo o introducción; un primer trío (de clarinete); segundo trío (de violines) y un tercer trío (de metales), éste de sabor muy popular, por su ritmo marcado y pegajoso. Asimismo, lucía introducción, melodías y paseos que se interpretaban entre las melodías. Por costumbre, las parejas bailaban durante las melodías y dejaban de bailar durante los paseos, que aprovechaban para caminar, conversar y coquetear. 

 

 

Recuperado de: https://destinos-impresionesaerea.netdna-ssl.com/assets/images/destinos/mazatlan/actividades/veracruz-danzon.jpg 

Desde el punto de vista coreográfico, el danzón tiene como característica novedosa para su época la de alternar partes bailadas llamadas “cedazos” con partes de descanso, que se ajustan a la forma musical rondó (ABACAD). En principio, contaba con una introducción llamada “Prima” –elemento creativo más importante–, seguida por el “Cedazo” o “Paseo” de 8 compases, repetidos hasta los 16, que en ocasiones fungía como puente musical. La segunda parte o “Parte del clarinete”, se basa en el ritmo del “Cinquillo”. La tercera parte, luego del Puente, es la parte del violín, lenta, de 32 compases. Prosigue otro Puente y luego la parte final, mucho más acelerada, casi a ritmo de Rumba (posteriormente sustituida por un Montuno). 

 

Tardes de danzón. Recuperado de: http://www.zonaturistica.com/atractivo-turistico/447/tardes-de-danzon-veracruz.html 

En uno de sus textos, el musicólogo Helio Orovio nos dice al respecto del danzón “El bombín de Barreto”: "En 1910, José Urfé, compositor, director y clarinetista, revoluciona el danzón cubano al insertar en su parte final un montuno de son al estilo de los figurados de los treseros orientales". 

En 1929, el matancero Aniceto Díaz fue más allá al crear su Danzonete, con lo que el danzón comenzó a perfilar su forma definitiva. Entre los innovadores del género consideramos a Antonio María Romeu, cuyos danzones "El barbero de Sevilla", "La sabrosura" y "Tres Lindas Cubanas" obtuvieron gran éxito entre 1905 y 1940. En la década de los años treinta, el Danzón cantado retornaría al Danzón instrumental, asimilando otras combinaciones rítmicas en forma sincopada, hasta obtener el Danzón de nuevo ritmo, que eventualmente conduciría al Mambo. 

Antonio María Romeu. Recuperado de http://chumanceralatinjazz.blogspot.mx/2012/01/antonio-maria-romeu-el-danzon.html 

 

Otra etapa en el desarrollo de la forma original del Danzón, ubicada entre 1939-1952 estaría permeada por la utilización de secciones instrumentales a cargo de violines, flauta o piano, que conllevarían al surgimiento del Cha-cha-chá. Fue precisamente en 1939 cuando Orestes López, contrabajista de la orquesta "Arcaño y sus Maravillas", crea su "Danzón Mambo". Aportaciones, ambas, que dieron pie a innovadores estilos rítmicos en el danzón, hasta desembocar en el mambo de Perez Prado y en el Cha-cha-chá de Enrique Jorrín. 

En conjunto, las figuras cimeras del danzón lograron que se convirtiera en el baile de pareja más sonado en Cuba desde principios del siglo XX, lo que propició que echara raices en países como México, donde sigue siendo popular, al punto que en 1994, el compositor mexicano Arturo Márquez crea su “Danzón 2”, pieza sinfónica portadora de elementos tradicionales que nos permiten apreciar una carga identitaria representativa de nuestro país. 

 

A final de cuentas, se puede decir que la evolución del danzón no es obra de una raza, un pueblo o un continente, toda vez que en su sobrio y colorido lenguaje musical participaron por lo menos seis países de tres continentes: Inglaterra, Francia y España, en Europa; República Dahomey, en África; Haití y Cuba, en América 

Si te interesa aprender a bailarlo, la Universidad Pedagógica Nacional, a través de la Dirección de Difusión Cultural y Extensión Universitaria, específicamente el Departamento de Difusión Cultural te invita al taller de Danzón impartido los jueves de de 2 a 4 pm y sábado de 12 a 2 pm en el salón 106 por Sandra Julieta Pérez Pérez.

¡Anímate a practicar y preservar un ritmo de gran tradición!  

 

 

 

 

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