Muerte en el Deporte

 

En nuestra sociedad, la actividad física se considera un reflejo fiel del estado de salud y de la calidad de vida, por lo que cuesta comprender cómo es que un adulto aparentemente sano puede morir mientras muestra gran vitalidad en su práctica deportiva habitual. 

 

No extraña, pues, que los casos de muerte súbita ocupen los titulares de la prensa deportiva cuando ocurren en deportistas bien entrenados y con excelente rendimiento deportivo, pero que se desconocían como portadores silentes de enfermedades cardiovasculares potencialmente letales, indetectadas a pesar de someterse a distintos controles médicos durante su vida deportiva. 

En principio, conviene entender que la muerte repentina de practicantes supuestamente sanos durante el desarrollo de deportes no es una fatalidad ni accidente, dado que se producen tras la concurrencia de condiciones que son potencialmente prevenibles y tratables, asociadas a una cadena de eventos en donde el factor humano interviene como casual en el 90% de los casos.

Cierto es que existe evidencia de que el ejercicio físico de resistencia ejerce un efecto protector para el desarrollo de arteriosclerosis coronaria y que la probabilidad de padecer cardiopatía isquémica es menor en quienes practican deporte, mas el riesgo de sufrir un accidente cardiovascular durante la realización de una actividad deportiva intensa aumenta durante o inmediatamente después del ejercicio.

Los datos indican que la edad es factor condicionante, al punto que en los menores de 35 años el riesgo es excepcionalmente pequeño. En los deportistas jóvenes, de hecho, las causas son generalmente congénitas y casi nunca de origen isquémico, al grado que las principales causas de fallecimiento en este grupo de edad son la miocardiopatía hipertrófica y las anomalías congénitas de las arterias coronarias.

“Lo que más me sorprende de la humanidad son los hombres que pierden la salud para juntar dinero y luego pierden el dinero para recuperar la salud y por pensar ansiosamente en el futuro, olvidan el presente de tal forma que acaban por no vivir ni el presente ni el futuro”... “Viven como si nunca fuesen a morir y mueren como si nunca hubiesen vivido” Sidarta Gotama “Buda”. S VI a.C

En los últimos años, además, se han identificado distintas enfermedades cardiovasculares que con mayor frecuencia son responsables de la muerte súbita de deportistas bien entrenados o de individuos jóvenes aparentemente sanos, quienes no sólo presentan un excelente rendimiento deportivo, sino que son asintomáticos durante una exploración médica normal, pese a la presencia de patologías de riesgo.

Otras causas de muerte en el deportista adulto las encontramos en los síndromes arritmogénicos, las malformaciones vasculares cerebrales, el asma bronquial y el síndrome de commotio cordis, derivado del impacto directo no penetrante en el tórax sobre la región cardíaca con objeto contundente, que actúa a modo de proyectil y que incide en un momento concreto del ciclo cardíaco.

En conclusión, aunque la actividad física es beneficiosa para la salud, supone un aumento del riesgo de muerte súbita, por lo que es muy importante la realización de estudios cardiológicos precompetitivos y periódicos para detectar afecciones potencialmente mortales que impidan la realización de prácticas de alto rendimiento, especialmente en quienes practican ciclismo, fútbol o gimnasia.

Más allá de ello, es recomendable para cualquier persona, sea deportista o no, que se entrene en resucitación cardio-pulmonar, para que su actuar acertado durante una emergencia le permita salvar una vida. En la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) a través de la  Dirección de Difusión Cultural y Extensión Universitaria, y en particular la coordinación de  Cultura Física y Deportes pone a tu disposición el servicio cuidado de la salud con el fin de brindar información para mejorar la calidad y nivel de salud del individuo así como la atención primaria y seguimiento en caso de lesiones durante la actividad deportiva. 

La responsable es Rosalba Domínguez González, Médico Cirujano y Partero, el horario de atención es de 12 a 19 horas dentro del gimnasio. Recuerda que es necesario presentar credencial vigente de usuario del gimnasio.

¡Conoce los beneficios de practicar la cultura de la prevención!