¿Qué es el videoarte?

 

El principio del videoarte es la libertad que tienen  los artistas de grabar en la calle. El videoarte no es televisión ni cine experimental. Puede prescindir de actores, de un historia, de una narrativa convencional.

Una de las características principales de la existencia del videoarte es la libertad para la manipulación electrónica de la imagen que facilitaron los equipamientos de grabación portátiles. Nam Yune Paik, pionero de esta forma de expresión en la década de 1960, utilizó  una videocámara portátil formato ¾ de pulgada marca SONY (Portapak). Es indispensable mencionar tal detalle técnico porque esa firma comercial prestó algunos de sus equipos a artistas como Peter Campus, Pola Weiss (pionera del videoarte en México), Sarah Minter (muerta hace poco tiempo), por mencionar sólo a algunos.

La utilización de ese equipamiento dio un impulso inusitado al arte con video, pues permitió a los pioneros salir a las calles de Seúl, Hong Kong , Nueva York, México, Estambul, Francia y otras ciudades, para grabar imágenes con libertad de movimientos y desplazamiento (en promedio tales aparatos ¡pesaban 20 kilos!), sin la necesidad de contar con un staff técnico muy extendido, y después manipular las imágenes obtenidas en la mesa de edición.

Pero la libertad de que gozaron los primeros videoartistas no se limitó a la “ligereza” y portabilidad de esos aparatos (que hoy se antojan verdaderos bultos de ladrillos), sino que se extendió a la posibilidad de trabajar fuera de la industria, a improvisar escenarios, crear efectos especiales “caseros” y a inventar los rudimentos de los nuevos géneros televisivos que aparecerían años después. Igualmente, la obtención de un tiempo de producción no encadenado a los imperativos de la industria otorgó a los pioneros la posibilidad de crear obras más experimentales y reflexivas.

 Muchas realizaciones primigenias de videoarte, entre las décadas de 1980-90 del siglo pasado, muestran una tendencia a la exploración y la explotación de aquello que en la pintura ya había ocurrido: el accidente controlado. Así, los loops, las retroalimentaciones, el empleo del efecto picture in picture (cuadros de imagen sobreimpuestos al cuadro original), las recreaciones visuales de poemas, los extreme close-up, el uso de “cortinillas” electrónicas, etcétera, todos ellos recursos usualmente evadidos en la televisión comercial, y que en pocos años fueron incorporados a la propia industria e incluso al cine profesional.

La exhibición de los videos creados de esa manera, digamos, “artesanal” también exigió la exploración e invención de nuevas formas de socialización de los productos obtenidos. En algunos países surgieron galerías especializadas, unos pocos cafés y bares inauguraron salas de proyección, y, en los casos más felices, ciertos canales de televisión otorgaron algo de tiempo para la transmisión de géneros “experimentales”.

En las formas de exhibición, ante las naturales limitantes, los videoartistas también exploraron novedosas formas. Por ejemplo, aún hasta la fecha en las presentaciones de videoarte suelen integrarse multipantallas, es decir varios monitores que pueden mostrar una sola producción videográfica  o distintas realizaciones simultáneamente. 

Igualmente, tempranamente se experimentó con la videoinstalación, la videodanza, la videoescultura, o el videoambiente como formas alternativas de presentar realizaciones videográficas con un alto contenido conceptual.

Entre los pioneros del videorte además del mencionado June Paik se encuentran Wolf Vostell, Salvador Dalí, Vito Acconci, Valie Export, John Baldessari, Peter Campus, Doris Totten Chase, Norman Cowie, Dimitri Devyatkin, Dan Graham, Joan Jonas, Bruce Nauman, Bill Viola, Shigeko Kubota, Martha Rosler, William Wegman, Jessica Donaji, Gary Hill, entre otros. 

El videoarte representa un paradigma estético con varias décadas de tradición, que se ha visto sorprendentemente renovado gracias a las tecnologías digitales. Discurre fluidamente por las redes informáticas y encuentra hacedores espontáneos entre los internautas y usuarios de todo tipo de gadgets para grabar video. Igualmente el videoarte se ha magnificado gracias a las posibilidades ilimitadas que ahora permite cualquier computadora o dispositivo en materia de edición y posproducción.

Puede afirmarse con cierto grado de certeza, que algunas aplicaciones como  el Vine o el Snapchat, son herederas directas de los aportes de videoastas hoy casi olvidados.

El videoarte, afirman los entendedores, permite observar al mundo a través de los creadores, verdaderos maestros en la manipulación de la imagen, quienes no se limitan ahora a los “regalos” digitales de tales apps, sino que exploran neciamente formas expresivas que rebasen la sobreimposición de caras graciosas a tal o cual toma. Se trata de la elaboración de discursos con un contenido expresivo capaz de provocar en el observador, una vivencia estética determinada.

Si deseas conocer de manera directa el trabajo de muchos pioneros y las exploraciones de artistas contemporáneos. Igualmente, puedes visitar las propuestas realizadas en esta Universidad alojados en este mismo portal, nuestra sección Intermedios.