¿Qué cosas nos alejan de la lectura?

 

 Aunque los beneficios de la lectura son positivos, eventualmente existen razones para no hacerlo.

Esta no es una lista de pretextos porque sería interminable. Ya hemos abordado las razones por las cuáles deberías de formar el hábito de la lectura. Ahora abordaremos el porqué dejamos de hacerlo o al menos las justificaciones que reportamos. 

Actualmente existen diversos indicadores con la finalidad de conocer el estado de la lectura en el país, por ejemplo; el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) realiza un Módulo de Lectura (MOLEC) anexo a la Encuesta Nacional sobre Confianza del Consumidor (ENCO)1; el Consejo Nacional para la Cultura y la Artes (CONACULTA) efectúa la Encuesta Nacional de Lectura y Escritura2; la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) a través del Centro para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLAC) en 2012 presentaron un estudio sobre “Comportamiento lector y hábitos de lectura” en seis países de Latinoamérica y España3

Por último, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) junto con UNESCO desde el 2000 desarrollaron un índice de lectura en 108 naciones contando a México que se desprende del “Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes”4. Todos realizados con la convicción de que la lectura es un eje fundamental en el desarrollo humano y la aplicación de políticas o estrategias para su fomento deben venir acompañadas de un amplio conocimiento del problema. 

Enseguida presentamos los motivos más comunes reportados en los diferentes estudios sobre el hábito de la lectura en México.

1. Falta de tiempo

Es la razón más común reportada en las encuestas de lectura con un 79.9% en “Encuesta Nacional de Lectura y Escritura 2015”, incluso aparece en la mayoría de encuestas sobre hábitos en general. Al menos en la nueva Ciudad de México el ciudadano pasa en promedio más de dos horas al día en traslados y aumenta hasta cinco horas si la persona cruza la zona metropolitana5. Incluso como automovilista las cifras se mantienen a la par. De acuerdo con cifras del INEGI, los habitantes de zonas urbanas leen en promedio 3.9 libros por personas, cifra por debajo del promedio del país. 

No vamos a cambiar o desaparecer el tráfico de la ciudad y muy probablemente no cambiaremos de residencia pronto, sin embargo, ¿Qué hacemos en ese tiempo, cómo lo ocupamos? Puedes cargar un libro y leer lo más que puedas en tu trayecto a casa, escuela o trabajo. En otros estados que no sufren un tráfico tan terrible pueden invertir esas horas para leer, es decir, la falta de tiempo es un argumento insostenible para muchos de nosotros.

Para conocer las características y aplicaciones del tonalpohualli, al menos en sus aspectos más sobresalientes, es preciso conocer el libro que lo contiene: el llamado Tonalámatl de Aubin, también conocido como Tonalámatl de Tlaxcala. Tonalámatl proviene de las raíces tonalli que significa “día” o “destino” y amatl: “papel” o “libro” (en este caso el medio físico que contiene o en el que se plasma la información de interés).

2. Flojera /Falta de disciplina

Es una respuesta honesta del 21.3% de los encuestados por CONACULTA. No sabemos si el refrán: “la ociosidad es madre de todos los vicios” sea cierta, pero los beneficios de adquirir el hábito de leer son muy superiores al ocio. No se trata de cambiar los hábitos de un día a otro, es un proceso progresivo, nace del interés o la disciplina. Empieza por leer algunos minutos al día un libro que llame tu atención sobre un tema o autor cercano a ti y eventualmente la lectura se incorporará a tu vida diaria.

3. No le gusta leer /No tener el hábito desde niños

Un factor determinante en los lectores es el acercamiento a la lectura desde niños, incluso los índices de alfabetización son buen indicador de desarrollo para una nación debido a los beneficios de la lectura a la población en general.  Un factor clave para el desarrollo humano es la lectura, la cual es fundamental para su vida escolar. Debiera preocuparnos que el 14.6% responda no me gusta a la pregunta del por qué no lee. No desde la perspectiva de falla educativa porque ciertamente encuestas del INEGI, CONACULTA y UNESCO separan la cantidad de libros por obligación y por placer.

El gusto por la lectura puede tener innumerables fuentes, comúnmente se asocia a la escuela debido a que pasan mayor parte del tiempo en ese lugar, pero los padres o familiares cercanos son potencialmente promotores culturales de la lectura. En una etapa adulta recae completamente en nosotros formar nuestros propios hábitos.

4. Hay muchas distracciones al leer/Prefiere otras actividades

El 12.3% prefiere otras actividades a leer. Lo cual es consistente con que en promedio dedicamos tres horas al día a leer pero el 95% de la población nacional cuenta con un televisor en casa. Sin embargo, la UNESCO recalca la importancia de inculcar el hábito de la lectura en l sociedad mexicana. No olvidemos que al leer se activan procesos cognitivos que nutren a tu cerebro. 

5. Cansancio 

El cansancio como motivo para no leer lo reportan el 11.5% de los mexicanos a CONACULTA. Esto es compatible con nuestra preferencia por los medios audiovisuales, la cual resulta ser la principal competencia de la lectura en el tiempo de los mexicanos. En particular, si tenemos tiempo de ver la televisión bien podríamos sustituirlo por la lectura dado los beneficios a tu persona como atención y concentración, factores clave para poder comprender y aprender. Incluso para generar reflexión y diálogo, algo que nos ayuda a construir nuestras propias opiniones.

6. Falta de dinero

Datos del INEGI en promedio quién compra libros gasta 886 pesos al año. Sólo en 11 estados el gasto en libros superó el promedio. Dónde menos se gasta es en Coahuila con 117 pesos al año, además de Quintana Roo, Tamaulipas y Tlaxcala donde el promedio en gasto de libros fue menor a 400 pesos. En población urbana el MOLEC reportó un gasto total de 5 mil 392 millones de pesos en 2014. 

Actualmente existen diversos medios para leer, según CONACULTA la existencia de libros digitales en residencias es de 38.2 libros en promedio. Comparándolo con el número de libros físicos que un mexicano cuenta en su hogar (entre 7 y 74 libros) es aún bajo pero relativo ya que casi una tercera parte de los hogares cuentan con menos de cinco libros impresos.  El crecimiento de otros formatos de lectura abre el camino para quien no puede costear los 886 pesos promedio al año. 

“Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca.”  Jorge Luis Borges 

7. No tener acceso a una biblioteca pública

De acuerdo con las cifras de la Secretaría de Cultura, antes CONACULTA, en México operan 7 mil 388 bibliotecas públicas que se encuentran establecidas en 2 mil 281 municipios y proporciona servicios bibliotecarios gratuitos a más de 30 millones de usuarios anualmente. Además CONACULTA en 2008 realizó un estudio sobre Estadísticas básicas de la cultura en México  para analizar la distribución de bibliotecas en función de los habitantes en la entidad. El estudio compara las cifras del 2000 con el 2006 y aunque el crecimiento no es muy grande se puede observar la probabilidad de contar con una biblioteca de acuerdo al estado de la república donde habites. Si vives en Edo. De México, Puebla, Tabasco, Veracruz, Oaxaca o Ciudad de México hay más de 400 bibliotecas gratuitas a tu servicio. 

Si analizamos el número de habitantes por biblioteca por entidad federativa cambia considerablemente la distribución, Tabasco, Zacatecas, Oaxaca, Tlaxcala e Hidalgo son los que tienen menor número de habitantes por bibliotecas en el estado. 

 

Sin embargo, ya hemos mencionado anteriormente el cambio en los formatos de consumo en la lectura. Ahora están a unos clicks en tu dispositivo electrónico sin grandes barreras a la entrada, y sin plazos de devolución. Esta nueva posibilidad alienta a los promotores culturales a apostar por nuevos formatos no tan costosos y con tiempos de publicación más cortos. 

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En promedio los mexicanos leen 5.3 libros al año,  cifra baja comparada con los demás países de la OCDE. Aunque a nivel Latinoamérica México ocupa el segundo lugar no es alentador comparado con los índices en Chile, Argentina o Brasil. Después de conocer los beneficios a nivel personal que sin duda implican un beneficio social y económico, ¿Qué nos hace falta para leer más? 

Bibliografía

López Austin, A., & López Luján, L. (2001). El pasado indígena. México: FCE.
Villaseñor Montiel, R. (2007). Los calendarios mesoamericanos. Analizados desde una perspectiva interdisciplinaria (tesis de maestría). Universidad Nacional Autónoma de México, Ciudad de México.

[Notas al pie de página:]

1http://caniem.org/estado-de-la-lectura-en-mexico-a-mayo-de-2015/

2 https://observatorio.librosmexico.mx/files/encuesta_nacional_2015.pdf

3 http://www.cerlalc.org/files/tabinterno/33c91d_Comportamiento_Lector.pdf

4 http://www.oecd.org/education/school/programmeforinternationalstudentassessmentpisa/33690986.pdf

http://expansion.mx/nacional/2015/06/10/los-traslados-en-el-df-son-cinco-veces-mas-lentos-que-hace-25-anos-ong

6 http://dgb.conaculta.gob.mx/info_detalle.php?id=6

7 http://sic.conaculta.gob.mx/publicaciones_sic/ebcmV2.pdf

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