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Ocho cosas que deberías saber de la clase invertida


Forma parte de los conceptos de aprendizaje activo, el compromiso del estudiante, el diseño híbrido de cursos y los cursos auditivos en línea.

¿Qué es?

La clase invertida es un modelo pedagógico que transfiere el trabajo de algunos procedimientos de aprendizaje fuera del aula y utiliza el tiempo de clase para potencializar la adquisición y la práctica de conocimientos en el salón de clases.

Un beneficio del aula invertida consiste en reencauzar el tiempo de clase hacia un taller de trabajo donde los estudiantes pueden preguntar o profundizar sobre el contenido de las lecturas o los videos observados previamente; poner a prueba sus habilidades para reafirmar su conocimiento e interactuar con otros estudiantes durante las actividades en el salón.

La función del instructor durante la sesión es alentar a los estudiantes de manera individual a plantearse interrogantes y esforzarse colectivamente para despejarlas con actividades de cooperación. Es una combinación entre la instrucción directa y distintos métodos constructivistas cuyo propósito es incrementar el compromiso del estudiante con su propio aprendizaje y el contenido de los cursos. Cuando se utiliza con éxito, señalan los especialistas, apoya todas las fases de un ciclo de aprendizaje.

 

 

¿Cómo funciona?


No existe un modelo único de aula invertida. El término es usado para describir casi cualquier estructura de clase que proporcione conferencias, lecturas o clases grabadas seguidas de una clase presencial. En una modalidad muy extendida, los estudiantes observan videos o hacen lecturas cortas antes de la sesión. Dichos recursos pueden ir acompañados por un cuestionario o actividad que sirva para orientar la información recibida; de esta manera el tiempo de clase es dedicado a realizar ejercicios, proyectos o discusiones para profundizar, aclarar dudas y vincular el tema con aprendizajes previos.

En modalidades como la descrita los videos juegan un papel muy importante dentro del proceso de aprendizaje. Pueden ser creados por los propios docentes o seleccionados de algún banco o canal existente. Si el video empleado no fue realizado ex profeso, se recomienda que sean breves o por lo menos con monitoreo previo acompañado de guías o cuestionarios para ayudar al estudiante a identificar qué información es valiosa y útil para el curso en cuestión.

 


¿De quién fue la idea?


En el 2007, los profesores Jonathan Bergman y Aaron Sams, de la escuela preparatoria Woodland Park, Colorado, en Estados Unidos, descubrieron un software para grabar sus presentaciones (Bergmann & Sams, 2012). En algunos casos transmitieron en vivo sus clases a través de Internet como una forma para apoyar a los estudiantes que no podían asistir. Su idea tuvo tal éxito que les permitió recorrer el país difundiendo las bondades de lo que ellos denominaron flipped classroom. Desde entonces muchos profesores comenzaron a utilizar el video en línea o grabaciones para enseñar fuera del aula, reservando el tiempo dentro del salón para el trabajo colaborativo y la realización de ejercicios.


¿Quiénes la usan?


Este modelo es utilizado por un gran número de profesores de educación media superior o superior, aunque se tienen reportes de que el aula invertida ha ofrecido buenos resultados en la enseñanza básica (García & Quijada, 2009). Por su parte, la Universidad Pedagógica Nacional tiene larga tradición en el uso de modelos similares, si bien no se les llamaba así. Entre 1996 y 2001, la universidad realizó proyectos centrados en el uso del video como recurso educativo complementario a las clases “antes-durante-y-después”. Ejemplos de dicho esfuerzo son el “Curso Multimedia de Educación para los Medios” (UPN/ILCE, 1994-1999), el proyecto SEC21 (UPN/ILCE, 2001-2010), o el Proyecto Latinoamericano de Educación a Distancia para América Latina y el Caribe (UPN/ILCE/BID, 2006-2010).

Actualmente, para dar honrosa continuidad a esa moderna tradición, se desarrolla el proyecto de videos digitales “Cátedra Virtual”, que consta de nueve capítulos que iniciarán sus transmisiones en línea y por la frecuencia del satélite EDUSAT a partir de agosto de este año con la temática de “informática educativa”.



¿Por qué es importante?


En una clase tradicional, a menudo los estudiantes tratan de capturar qué se está diciendo en el instante en que el maestro lo dice. No pueden detenerse a reflexionar lo dicho por el docente y pierden puntos relevantes al tratar de transcribir sus palabras.

Por el contrario, la reproducción de videos u otros medios grabados, como lecciones o conferencias, es controlada por los estudiantes, lo que permite adelantar o regresar la lección las veces que sea necesario.

Esta capacidad puede ser de especial utilidad para los estudiantes con problemas de accesibilidad física o social. Si hay carencia de tiempo o se tienen deficiencias auditivas o de otro tipo, es posible consultar la clase más de una vez.

Dedicar tiempo en el salón a la aplicación o ejemplificación de conceptos da a los instructores mayor oportunidad de detectar errores en los alumnos, en particular aquellos que están muy distraídos en clase, o bien para ofrecer otra oportunidad a los ausentes.

Al mismo tiempo, los proyectos colaborativos realizados en el salón pueden alentar la interacción entre los estudiantes, hacer más fácil que aprendan unos de otros y variar los niveles de participación, auto-avance o colaboración en el caso de los muy avanzados.

 

¿Cuáles son los beneficios?


La innovación educativa que conlleva este modelo aporta beneficios como:
· Los docentes dedican más tiempo a atender la diversidad de aprendizajes dentro del aula.
· Oportunidad para que el profesor facilite el intercambio de información y conocimientos entre los estudiantes.
· El alumno puede acceder a los contenidos cuantas veces pueda.
· Facilita la creación de un ambiente de aprendizaje colaborativo.
· Involucra al alumno desde el inicio del proceso de aprendizaje.

¿Hacia dónde va?


La gradual aceptación del modelo de aula invertida incentiva la exploración de nuevas herramientas de apoyo a los estudiantes fuera del salón de clases; en particular el desarrollo de apps para los dispositivos móviles que amplían el rango de recursos educacionales en manos de los estudiantes en el momento y lugar que deseen.

Es tan grande la tendencia a fomentar el estudio ubicuo (acceso a la información curricular en el lugar y momento requeridos por el usuario) que resulta de primordial importancia el desarrollo de líneas de producción de materiales educativos por parte de las universidades y los centros de formación de todo tipo.

Tal es la vía que la UPN ha impulsado en los años recientes a través de su Dirección de Difusión: podcast, video-clases, cátedras virtuales, “intelimemes”, etcétera. Dicha labor es una pequeña muestra de todo aquello que puede hilvanarse en el sentido indicado.


¿Qué implicaciones tiene la Clase Invertida para la enseñanza y el aprendizaje?


La clase invertida constituye un cambio de función para los instructores, quienes deben renunciar a su posición preponderante en clase en aras de un mayor aporte colaborativo y cooperativo entre los estudiantes.

Existe un cambio análogo en el rol de los estudiantes, acostumbrados tradicionalmente a participaciones de tipo bancario (Paulo Freire dixit) donde los maestros están a su servicio. El modelo de clase invertida otorga mayor responsabilidad a los estudiantes en su proceso de aprendizaje y da mayor tiempo a la experimentación y la práctica. Las actividades pueden estimular al estudiante, lo cual es determinante en su aprendizaje.


Bibliografía


Bergmann, J., & Sams, A. (2012). “Flip Your Classroom. Reach Every Student in Every Class Every Day”, EEUU: International Society for Technology in Education (ISTE).
García, R., & Quijada, V. (2009). “El Aula invertida y otras estrategias con uso de TIC. Experiencia de aprendizaje con docentes”, Colombia: Universidad Interamericana para el Desarrollo.

Créditos del Blog

 

Consejo editorial: A. Fabiola Hidalgo Martínez, Mayela Crisóstomo Alcántara, Rhina Saldaña López y Edson Cano Navarro.
Responsable: Marta M. Vera Olivera.
Redacción: Venecia Quiroz Téllez, Enrique Rojas y Eduardo Rodríguez.
Colaboradores: Alejandra Cortés Zorrilla, Jessica Romero González, Alfredo Basilio Ojeda, Arianna Guzmán Martínez y Alberto Cortés González.
Corrección: Priscila Saucedo García
*Los temas desarrollados en este blog son propuestos por el Consejo Editorial y nutridos por los especialistas de la Dirección de Difusión y Extensión Universitaria en las áreas de: salud, activación física, comunicación, cultura y educación.